Nuestra misión comienza en Timor Leste, un país con otra cultura e idioma que se nos presenta como una experiencia retadora, ante la que nos situamos desde la escucha, en la clave que P. Casaldáliga nos enseñó:
“Cambia el reloj hermano por este sol del pueblo y siéntate a escuchar, tiempo sin tiempo¨.
En la escucha que es acogida, valoración y disposición para aprender, nuestra primera misión están siendo los jóvenes, especialmente las muchachas, quienes nos abren la puerta a un país, donde la alegría y cariño de la gente, nos va abrazando, para ser parte de ellos.
Durante los meses de Julio y Agosto, en Hato-builico (lugar de la comunidad HPM), hemos ido haciendo encuentros vocacionales para presentar la Congregación y la esencia de la Vida Consagrada. Las diapositivas en idioma tetum y las palabras que vamos aprendiendo en este idioma, nos han permitido interactuar. Dinámicas, reflexiones, cantos y música, ayudan a trasmitir un mensaje que va preparando la tierra de los corazones, para la formación y la escucha de Dios.
Se va desarrollando la propuesta en encuentros, por grupos grandes y otros pequeños, desarrollando el itinerario que desea acompañar la búsqueda y descubrimiento del proyecto de vida personal, de cada una de las participantes.
Está siendo un primer paso, en el que nosotras recibimos la bendición del ir interactuando, conociendo y aprendiendo y las jóvenes se van abriendo a un conocimiento mayor de las posibilidades que Dios les trae con su llamada. Después iremos acompañando personalmente y en grupos pequeños, diferenciados por edades y niveles educativos. Las necesidades educativas son grandes y en ellas el gran llamado que Dios nos hace como Congregación.
Solo nos queda seguir disponibles, a la escucha de Dios (Rona ba Maromak, en tetum) para saber responder y hacerlo con acierto e este pueblo que ya también es nuestro. Desde Ramelao, la montaña sagrada, a cuyo pie vivimos, María Ntra. Sra. de Gracia nos protege, con la genuina esencia del Patrocinio.

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