Hoy, 31 de mayo, celebramos la Fiesta de la Visitación de la Virgen María.

Una escena profundamente humana y divina: dos mujeres que se abrazan en la espera, la alegría y la fe. María va al encuentro de su prima Isabel, no por obligación, sino por amor.

Esta fiesta nos invita a contemplar a María en movimiento, disponible, cercana. Nos recuerda que cuando Jesús habita en nuestro corazón, el amor se vuelve servicio, y la fe, camino compartido.

Con esta celebración cerramos el mes dedicado a nuestra Madre. Que ella nos enseñe a ir con prisa hacia el otro, a reconocer la presencia de Dios en los encuentros y a vivir una fe encarnada, alegre y generosa.