El desierto y la palabra

Hoy, en este primer domingo de Cuaresma del ciclo A, el Evangelio de Mateo (4, 1-11) nos sitúa en el desierto. Jesús es llevado allí por el Espíritu para ser tentado tras cuarenta días de ayuno. El desierto no es solo un lugar físico; es ese espacio de silencio, a veces de aridez o de prueba, donde nos encontramos con nuestra propia fragilidad y donde somos llamadas a reafirmar a quién le entregamos nuestra vida.

Como familia HPM, vivir el compromiso cuaresmal no significa hacer grandes proezas inalcanzables, sino encarnar de manera radical los tres pilares de nuestro carisma fundacional frente a las tentaciones que nos presenta el mundo de hoy.

Vivir el compromiso desde el carisma

Las tres tentaciones de Jesús en el desierto la inmediatez del pan, el espectáculo de tirarse del templo y la sed de poder encuentran una respuesta directa en la identidad de su congregación:El tentador invita a Jesús a convertir las piedras en pan para saciar el hambre al instante. Jesús responde que «no solo de pan vive el hombre». Vivir el compromiso hoy significa nutrirse de la Oración. Es buscar esos momentos de intimidad con Dios para no dejarnos arrastrar por el activismo o la ansiedad de querer resolverlo todo de inmediato. La oración es el alimento que sostiene la vocación.

Jesús elige el camino oculto y obediente. Su compromiso se vive en la Sencillez. No se trata de buscar reconocimiento, aplausos o hacer ruido, sino de amar lo cotidiano, lo pequeño y lo humilde, sabiendo que ahí es donde Dios obra los milagros más profundos.

La última tentación ofrece todos los reinos del mundo a cambio de idolatría. Frente a esto, la vocación nos llama al servicio y al Buen ejemplo. Este es el terreno donde la fe se hace obras. Educar y acompañar con coherencia, paciencia y alegría es la forma más pura de adorar a Dios y rechazar los ídolos del orgullo o la superioridad.

Bajo el Manto de María Vivir el compromiso en esta Cuaresma de 2026 es, en definitiva, dejarse arropar por el patrocinio de María. Ella, que guardaba todas las cosas en su corazón (oración), que vivió en Nazaret sin llamar la atención (sencillez) y que se puso en camino para servir a su prima Isabel (buen ejemplo), es el modelo perfecto para transitar este desierto.El compromiso no es una carga pesada, sino la respuesta libre y amorosa de quien se sabe llamada a transformar su entorno más cercano.