A veces nos perdemos buscando nuestro lugar en el mundo, pero la brújula es simple: La pregunta de hoy no es qué haces, sino ¿Para quién eres? 

Tu talento, tu tiempo, tu cariño… ¿para quién son?… En esta Jornada Mundial de la Vida Consagrada celebramos el «SÍ» de tantos hombres y mujeres que han respondido: Soy para Ti, Señor, y para tu pueblo.

Porque la vida se hace grande cuando se comparte.

Recordamos hoy esta gran verdad: ¡Somos misión en la medida en que nos entregamos! No nos guardemos nada.

La luz que se protege se apaga; la que se entrega, ilumina el mundo entero.

A veces el ruido del mundo no nos deja escuchar el susurro de Dios.

No busques encajar en lo que otros esperan de ti; busca ser lo que Dios soñó para ti.
¡Esa es la verdadera libertad! ¡Feliz día de nuestra entrega!