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jueves, 17 de octubre de 2019
ALGUIEN NOS ESTABA ESPERANDO
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- Por: Maribel Quirós, hpm
Experiencia capitular.
Valoración: 5/5
 

Empezó el XIX Capítulo General y ya María, la Mujer de Fe, Nuestra Madre del Patrocinio nos estaba esperando y en esta ocasión nos sorprendió sin rostro, que solo encontrábamos al acercarnos, con su Hijos en los brazos y la niña pequeña a sus pies. Un icono de mensaje siempre nuevo.

Su cara sin sus rasgos definidos y la de Jesús Niño, acaparó mi atención con una incógnita interior: ¿qué significaban esas caras sin  facciones aparentes?

Sentí que ahí, frente a nosotras, en María del Patrocinio, la que nos cubre cada día, momento y circunstancia con su manto, estaban muchos rostros que habían optado por  “SER PATROCINIO”, con mayor o menor conciencia, viviendo la comprensión maternal, derramando  la misericordia de Dios, “que hace menos frio este mundo”.

En su cara pasaron ante mí como en una película los rostros, en primer lugar de hermanas de ayer y hoy, pero no faltaron otros muchos: amigos, profesores y personal de nuestros colegios, vecinos… y tantas personas buenos que con sus vidas van extendiendo el manto de María, hasta ampliarlo infinitamente y hacer que todos tengan un lugar, un sitio, un reconocimiento, en definitiva una oportunidad.

María nos trae a Jesús, pero no cualquier Señor, sino el Señor de la Historia, el de los Evangelios, que nos habla en su niñez de la pequeñez que siempre es la debilidad de Dios, a quienes se manifiesta en el silencio y lo secreto, como semilla que crece en lo oculto y da frutos.

Y en esta ocasión también nos lo trae sin rostro, como el de ella, que solo se puede percibir en la cercanía. Invadida por el mismo interrogante, redescubrí su Palabra que nos dice donde lo encontramos: en el hambriento, el que está desnudo, el privado de libertad, en definitiva en los pobres, en los que no encuentran lugar, en los que no cuentan. Es el lugar donde siempre está y nos espera.

Reencontrarnos de este modo con María y Jesús, es el mejor comienzo del Capítulo y el camino para transitar estos días:

·         Agradeciendo a Dios tanto bien: trasmitido en una misión que se hace manto protector, extendido para nuestros niños y niñas y recibido en todo lo bueno que Dios ha hecho llegar a nosotras, para que también nos sintamos dentro de ese manto protector de María.

·         Encarnando nuestro caminar HPM, teniendo siempre a los más pequeños de nuestro mundo en nuestros corazones y mentes, en el orar y sobre todo en el horizonte que despleguemos para los seis próximos años, como propuesta de Evangelio, que nos trae buenas noticias.

Solo queda balbucear haciendo brotar del corazón: Virgen del Patrocinio, ruega por nosotras y cúbrenos con tu mando en este XIX Capítulo General.

Jesús, el Señor, su Hijos y

 y de igual manera, ahí está su Hijo, Nuestro Hermano Mayor, sentado en sus falda, frágil y fuerte a la vez.

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