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sábado, 26 de mayo de 2018
AMAR Y SENTIR A LA CONGREGACIÓN
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Tu Testimonio

 

Poder expresar todo lo que me ha aportado, todo lo que representa y en definitiva todo lo que significa la Congregación en mi vida, es para mí muy importante; máxime cuando solo puedo tener palabras de cariño, de un profundo agradecimiento y un gran amor hacia las Hijas del Patrocinio de María.

Antes de nada, felicitar a las Hermanas por la Celebración de este primer Centenario; es un gran motivo para dar gracias a Dios y también a todas las que han hecho posible que hoy llegáramos hasta aquí.

 

Me siento parte de este Centenario, (perdón por mi falta de humildad) pero hace si mal no recuerdo cuarenta años mis padres decidieron que entrara a formar parte de esta gran familia. Un vínculo que con el paso del tiempo fue en aumento. La educación recibida en casa desde muy pequeña y mis siete años como alumna en el Colegio Nuestra Señora de las Angustias de Priego de Córdoba sientan las bases de una educación cristiana en la que priman valores como el respeto, compañerismo, responsabilidad, honestidad, sensibilidad, humildad, prudencia... 

Durante los años de bachiller en el instituto, tengo la oportunidad de ser catequista en los grupos del colegio, empezando a formarme y a profundizar en mi vida como cristiana más comprometida, a través de: convivencias, encuentros, concentraciones marianas y campamentos de verano, organizados por vez primera por la pastoral de la congregación durante estos años. Es mucho lo vivido y compartido, muchos años preparándome como monitora y asistiendo a estos campamentos. Años que marcan mi vida de alguna manera y siguen aumentando mi unión y cariño hacia las hermanas. Momentos claves e importantes que también coinciden con el inicio de mi carrera y estudios en la universidad de Granada, realizados en la residencia universitaria “Hijas del Patrocinio de María”. Cinco años inolvidables. Gracias a la generosidad de mis padres una vez más. Y en estos años tan bonitos tengo la inmensa suerte de conocer al que es nuestro capellán en “la resi”, profesor de la universidad de Teología de Granada, gran persona, religioso y sacerdote excepcional. Hablo, como no, de nuestro querido Padre Eleuterio López. La Eucaristía de cada domingo, el sacramento de la Penitencia, los cantos, nuestro grupo... con el “Padre Ele” eran diferentes.

Cuando en alguna de las celebraciones que organiza la congregación puedo reencontrarme con él, mi sentimiento es de una gran alegría y me transporta a aquellos años.

Tras tres años de oposiciones en un piso, sigo en contacto con las hermanas de una u otra forma. En septiembre de 1995, comienza mi andadura como educadora en un colegio de la congregación, en mi caso en la Escuela Hogar Reina Isabel, donde llevo 23 años implicada en la educación cristiana de la niñez y la juventud, especialmente con los más pobres y necesitados de la sociedad y continuando con el carisma de nuestros fundadores.

Recientemente he tenido la oportunidad de ser testigo para la causa del proceso de beatificación del Padre Cosme.

Mi trabajo con las hermanas me produce una gran satisfacción, me siento totalmente realizada como persona. Solo tengo una vez más palabras de agradecimiento, porque gracias a ellas puedo trabajar en lo que me llena y me gusta.

 

 

 

AMO Y SIENTO a la Congregación como una parte muy importante de mi vida; siguen siendo mujeres comprometidas a la causa de Dios, siempre bajo la protección y amparo de la Virgen del Patrocinio, transmitiendo el carisma del padre Luis y el padre Cosme con la misma fuerza que hace un siglo. Las hermanas son para mí como mi Familia; está mi Familia, y mi Familia que es la congregación. En ellas siempre he encontrado alegría, apoyo, fuerza, aliento y también  acompañamiento en los momentos más duros de mi vida. GRACIAS.

 

 

Es bueno AMAR tanto como se pueda,

porque ahí radica la verdadera fuerza,

y el que mucho AMA realiza grandes cosas

y se siente capaz, y lo que se hace por AMOR

está bien hecho” (Vicent Van Gogh)

 

 

Quiero terminar con unas palabras de la Oración del Centenario, porque recoge muy bien una frase del P. Cosme con la que me identifico, por lo que me ayuda y me reconforta: “SEÑOR, QUE ACIERTE A BUSCAROS”.

 

 

Te pido Señor,

como humilde heredera de este Carisma,

me concedas tu gracia

para que acierte siempre en buscarte.

 

 

                                                         Loly Forcada Campos

                                                         Escuela Hogar “Reina Isabel”

                                                         Cájar- Abril 2018

 

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