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Noticias invisibles: Varias ONGs piden soluciones para 33 bangladeshies en situación irregular
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- Por: Inma García
La comunidad bangladeshí más numerosa en España está en Madrid, ellos han sido los que han dado a conocer la situación de sus compatriotas, ellos son los que se han puesto en contacto con ONGs y han movido todo esto.

En realidad, esta historia no es reciente, no es de ahora, cuando, por fin, tras multitud de manifestaciones, cartas, encierros y seis mil firmas, el Ministro del Interior, ha decidido escuchar a los representantes de las ONGs que se han acercado a la realidad de estas 33 personas. Esta historia comenzó hace cinco años, cuando un grupo de 33 bangladeshíes  llegó a Ceuta. Allí fueron acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, allí han estado “temporalmente”, viendo como otros asiáticos eran trasladados a la Península; hasta que en agosto de este año huyeron a un bosque cercano ante la visita inminente del cónsul de Bangladesh al centro, se fueron por miedo a ser deportados. Allí llevan meses sin tener lo básico para vivir, con poca comida, miedo y sin asistencia médica. Muchos de ellos ha pedido refugio político, petición desoída por nuestro gobierno, todos venían con la esperanza de lograr un futuro aquí, trabajar, enviar dinero a su familia…

 

La comunidad bangladeshí más numerosa en España está en Madrid, ellos han sido los que han dado a conocer la situación de sus compatriotas, ellos son los que se han puesto en contacto con ONGs y han movido todo esto. Casi todos ellos se mueven por la zona de Lavapiés, trabajan, hablan español y forman parte ya de la sociedad española. Asociaciones como El ferrocarril clandestino y la parroquia de San Carlos Borromeo han apoyado su causa.

 

Lo que más me sorprende de todo esto es su invisibilidad en nuestros medios de comunicación, en nuestra sociedad que todo lo publicita y lo cuenta. Tuve la suerte de conocer personalmente a gran parte de la comunidad de Bangladesh en Madrid, fue en una manifestación, donde se pretendía dar a conocer y gritar la situación de estas personas. Apenas nos juntamos cien personas, junto con una veintena de policías nacionales que supongo que comprobaron rápidamente que éramos inofensivos. Ni un periodista, ni una cámara, nadie que quisiera saber qué le pasaba a aquella gente, sólo los ciudadanos de Madrid, los turistas, que pasaban por allí, buscando el kilómetro 0 y se encontraban con nosotros, acostumbrados ya a todo tipo de reivindicación, pero cercanos y dispuestos a escuchar.

 

No sé qué solución habrá propuesto el representante del gobierno, no sé qué pasará con ellos, con sus sueños… Sólo me gustaría que ellos y tantos como ellos sean visibles a nuestros ojos.

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