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viernes, 19 de julio de 2019
MEDALLA DE ORO DE VILLAFRANCA DE CÓRDOBA
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- Por: Antonia García Navarro, Superiora General
Palabras de agradecimiento de la superiora General.

 

Palabras de agradecimiento por la concesión de la medalla de oro del pueblo de Villafranca a la Congregación por la celebración del I Centenario de la Congregación.

 

Excmo. Sr. D. Francisco Palomares, Alcalde de Córdoba

Ilmos. Sres. de la Corporación Municipal

Comandante en puesto de la Guardia Civil

Hermanas de la Congregación

Sr. Párroco D. Eugenio Bujalance

Amigas y amigos todos.

Para la Congregación de las Hijas del Patrocinio de María, es un gran honor recibir de este querido pueblo de Villafranca, en la persona de su Alcalde, este reconocimiento de nuestra labor educativa a lo largo de tres siglos y dentro de la celebración del primer Centenario de la fundación de la Congregación.

Tuvo que ser aquí en Villafranca, villa abierta, sin fronteras y acogedora, donde Luís Pérez Ponce, villafranqueño, hizo realidad su sueño: luchar por la dignidad de la mujer en una época donde pocas personas se preocupaban de ellas porque según su biógrafo” a ello le movió el que habiendo tantos medios para la instrucción de los varones, tantas escuelas, colegios y universidades, apenas haya una escuela para la enseñanza de las mujeres, cuyas almas habían costado a Jesucristo la misma sangre que la de los hombres”  y el P. Luis intuyó con claridad que ese era el mejor camino , para la dignificación de la mujer: ofrecerles una educación integral que las preparase para afrontar los retos de la sociedad y poder conseguir una autonomía intelectual que la liberase del sometimiento y la dependencia  a las que estaban sometida por la falta de cultura, y para  ello funda el colegio de Jesús, María y José y Sta. Rosalía que es la obra donde plasmó su identidad de fundador y educador en el año 1712. Para llevar a cabo esta obra cuenta con una comunidad formada por las Hnas. Isabel del Smo. Sacramento y Marina Josefa de la Cruz Rojas Romera, hermanas, naturales de Bujalance, Isabel de San José e Inés de Jesús María, naturales de Villafranca y sobrinas del P. Luis, e Isabel de la Virgen, natural de Montoro.

Esta obra está abierta para niñas desde los cuatro años en adelante y para “cualquier otra mujer que quisiera aprender “. Cuenta con la aprobación de D. Marcelino Siuri, tanto para la fundación de esta Obra Pía y Congregación, como sus constituciones. Las niñas que provienen del campo permanecen internas como “pupilas”, ya que la distancia al pueblo no le permitía asistir a las clases a diario. Esta obra cuenta con la existencia de un internado casi desde el principio del Colegio.

Podemos decir que en la actualidad se ha prolongado este internado en la Escuela Hogar dirigida por nuestra Congregación.

El Cº Jesús , María y José, a lo largo de tres siglos de existencia ha ido educado a muchas generaciones de villafranqueños, niños y jóvenes, a través de las enseñanzas de preescolar y primaria o sus equivalentes y preparado para la vida social a jóvenes hasta la edad de tomar estado, destacando en la formación religiosa y moral y en la preparación humana y profesional para la vida.

Además de esta ingente labor educativa, lo admirable de la vida del P. Luis es su consagración total y desinteresada a Cristo, a sus feligreses y a todas las personas que se encontraban con él. Vive su sacerdocio con plena libertad y con todas sus consecuencias. Entre la parroquia y el colegio trascurren sus días, dedicado al bien de sus feligreses. Les da ejemplo de austeridad, de desprendimiento, de humildad, de pobreza. Viste como un pobre cura de aldea, come de limosna, se desprende de todo en favor de la fundación. “Es mi voluntad morir pobre a imitación de mi Redentor Jesucristo”, como escribirá en su Testamento.

Muere por un acto supremo de caridad. El día de San José de 1721 pasa por Villafranca una compañía de soldados. Uno de ellos enfermo de tabardillo (tifus), lo recoge en su casa, lo asea, lo cuida y lo acuesta en su propia cama. Se contagia de esta enfermedad y muere el 18 de abril. Sus últimas palabras para las hermanas cuando van a despedirlo son: “Para tenerlo todo sobrado, deben contentarse con poco”.

Esta entrega radical, ha sido la fuerza nuclear capaz de mantener vivo en la Iglesia hasta el día de hoy el carisma del P. Luis, presente en la Congregación Hijas del Patrocinio de María y del que participamos todos los que a lo largo de estos tres siglos hemos formado parte del Colegio “Jesús, María y José” y hemos ido viendo como a lo largo del tiempo la semilla sembrada en este Colegio ha ido echando raíces profundas y ha sido capaz de ir más allá de su entorno y convertirse en modelo de pedagogía y estilo educativo para otros colegios de la provincia de Córdoba y otras ciudades de España, para posteriormente desplegar sus ramas más allá del Atlántico, en nuestras queridas tierras de América latina.

Muchas gracias por este reconocimiento a un trabajo silencioso, constante y generador de vida; ya que la educación engendra la vida auténtica y la llena de sentido, a través de ella podemos seguir confiando en que es posible construir entre todos un mundo mejor, un mundo de iguales, un mundo de hermanos, donde la paz, la justicia y la igualdad sean una realidad y todos puedan ser reconocidos y tengan la posibilidad para ser más libres y optar por un futuro lleno de vida.

Termino con un recuerdo especial a nuestra Madre bajo su advocación de los Remedios patrona de la localidad y a la que el P. Luis tenía tanta devoción y cariño, contribuyendo directamente a la construcción de su ermita, cuyas obras estaban paralizadas cuando llegó como párroco a Villafranca, en una cláusula del contrato de obras dice:” Los salarios serán abonados por D. Luis Pérez Ponce, persona por cuya mano ccorren las limosnas que se juntan para la dicha obra”. La Virgen fue para  el P. Luis, Estrella y el Norte, que Ella siga siendo para todos remedio, protección, amparo y guía.

De nuevo muchas gracias por esta Medalla de Oro de la Villa, y especialmente por todo el cariño y el apoyo recibido a la Congregación y a la comunidad religiosa que durante tantos años ha compartido y sigue compartiendo su vida en esta localidad, cuenten siempre con nuestro compromiso de seguir apostando por la educación y la vivencia de los valores humanos y cristianos como fue el objetivo principal en la vida de su paisano y nuestro fundador, y que sigue siendo el de las hermanas y el de todos los colaboradores laicos que hacen posible nuestra misión apostólica.

 

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