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sábado, 17 de noviembre de 2018
100 AÑOS FAMILIA PATROCINIO DE MARÍA
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- Por: Ana Isabel Benavides
¡Feliz Centenario!

 

MIRADA HACIA ATRÁS PARA TOMAR IMPULSO HACIA ADELANTE

 

        Coincidiendo con el Centenario de la Congregación se van a cumplir veinticinco años que tengo la satisfacción de trabajar en el Colegio “La Natividad” dirigido por las Hermanas “Hijas del Patrocinio de María” y con ocasión de este cuarto de siglo creo que es buen momento para hacer balance personal y profesional de esta etapa de mi vida.

        Al volver la mirada atrás no puedo negar que me produce cierto vértigo y una melancolía reconfortable; allá por el año 1994 me incorporé al Colegio como profesora de Educación Infantil, con los nervios típicos de los primeros días pero con gran alegría de trabajar en lo que siempre me ha gustado, y a pesar de que “los años no pasan en balde” mis ganas e ilusión siguen intactas.

        Haciendo un repaso rápido a este período recuerdo con gran alegría mis primeros años en el Colegio y las personas que allí conocí, me vienen a la memoria gratos momentos:

        Recuerdo a mi primera compañera Sor Inés Palmero, recta, ordenada, con valores cristianos muy profundos; a mi primera Directora Sor Pepita, sencilla y cariñosa; a Sor Consuelo, recta y trabajadora; a Sor Francisca Ruiz, con sus risas transmitiendo su alegría, y que cuando yo le pregunté por primera vez dónde estaba  la sala de usos múltiples me respondió con una carcajada o  cuando le pedí una estantería para hacer la biblioteca de aula, rápidamente encontró un mueble; con el tiempo me di cuenta que lo material era lo menos importante en esos momentos y en ese entorno. Recuerdo con gran alegría a Sor Araceli, con su dulzura y arropándome con su cariño.

         A Sor Francisca y a Sor Pepita las recuerdo mirando por la ventana de su despacho cuando los niños entraban por la mañana, me extrañaba al principio, pero más tarde comprendí que lo que hacían tenía su sentido ya que formaba parte de su función “vigilante” y protectora de los pequeños, era importante saber con quién venían y como venían.

         Todas ellas esbozaban una sonrisa cuando de mi boca salían las palabras “cómo son…”, refiriéndome a los niños, era un mundo desconocido para mí, fuera de lo estrictamente relacionado con la docencia.

            Pero pronto me di cuenta que la labor que realizan estas Hermanas va mucho más allá de la labor docente, ya que la columna vertebral de su labor es la transmisión de los valores humano-cristianos y su formación en ellos, aún más necesarios en la zona de Madrid donde se encuentra ubicado nuestro Colegio, valores cristianos que ellas transmiten con su ejemplo a todo el entorno educativo, realizan su función de Apostolado a través de la Educación, dando cariño con su alegría y sencillez.

          Cariño y calor que las Hermanas me han sabido transmitir, y que he experimentado en primera persona cuando he pasado por malos momentos familiares, por lo que las estaré eternamente agradecida.

           Y para terminar pienso que la labor que la Congregación realiza con los niños tiene resultados y efectos positivos en su formación como personas. Es gratificante comprobar que hay alumnos que nos visitan una vez que finalizan su formación en el Colegio, e incluso después de realizar sus estudios o sus carreras universitarias, y que recuerdan su paso por el centro con gran cariño y señal que la labor realizada por las Hermanas tiene resultados, ya que ha servido para formar a personas en unos valores humano-cristianos.    

 

           Creo que ha merecido la pena dejar llevar la mirada hacia atrás para tomar fuerza e impulso hacia adelante y seguir recorriendo el camino que nos queda por andar.

                        ¡¡¡¡¡FELIZ CENTENARIO!!!!!

 

Ana Isabel Benavides

Colegio “LA NATIVIDAD”

Madrid - Septiembre 2018

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