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lunes, 23 de julio de 2018
DAOS CUENTA DEL MOMENTO QUE VIVÍS (Rm 13,11)
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Jornadas organizadas desde el Área de Justicia y Solidaridad de Confer.

 

Este es el lema que dio contenido a las Jornadas organizadas este año desde el Área de Justicia y Solidaridad de Confer y que nos ha reunido en Madrid, los días 23 al 25 de febrero de 2018.

Han sido unas Jornadas muy interesantes  y actuales, pues nos han presentado  desde distintas vertientes  la situación y el sufrimiento  de tantos hermanos nuestros,  víctimas de un sistema neoliberal  que pone la economía y el capital en el centro de la vida  y se olvida de las personas, cayendo en la cuenta de que esto está sucediendo desgraciadamente en todos los países del mundo y  bajo cualquier régimen político, ya que lo que prima  son los intereses  económicos y no los sociales o políticos. Es un panorama sombrío y triste que en algunos momentos nos ha encogido el corazón y hemos sentido la losa del pesimismo y la pregunta ¿qué podemos hacer?, ¿qué estamos haciendo? ¿hay esperanza?¿hay  salida para tantos millones de hermanos nuestros víctimas de este sistema  que el Papa Francisco nos decía que “ya no se aguanta”?...y si, a pesar  de ser conscientes de que nuestro mundo está  herido y hay millones de víctimas, hermanos nuestros, aplastados  por la injusticia y el egoísmo, nos presentaban también  grupos de hombres y mujeres que no aceptan que este mundo  no pueda cambiar; que hay  alternativas a una economía  que acrecienta la desigualdad; que existen muy cerca de nosotros ( y en nuestras  comunidades también) modelos de hospitalidad y ciudadanía inclusiva, grupos y cooperativas que demuestran que otra forma de vivir es posible y que se dan  numerosos ejemplos (más de los que conocemos y pensamos) donde otras relaciones económicas son posibles y que se puede cambiar el modelo redistributivo de los bienes y el respeto a la madre tierra, viviendo  con lucidez y dignidad para así humanizar nuestro mundo.

En la conclusión de las jornadas, Miguel Ángel Vázquez, Director de la Revista Alandar hacía una síntesis de todo lo escuchado y nos proponía a través del lenguaje poético unas actitudes para vivir con realismo y utopía, con compromiso y compasión esta realidad histórica en la que vivimos y que no nos puede dejar indiferentes, tratando de mirar al hermano con la mirada de Jesús de Nazaret y haciendo nuestros sus sentimientos de amor y misericordia hacia los más empobrecidos de la tierra.

Ahí van algunas de sus propuestas:

Es tarde
pero es nuestra hora.

Es tarde
pero es todo el tiempo
que tenemos a mano
para hacer el futuro.

Es tarde
pero somos nosotros
esta hora tardía.

Es tarde
pero es madrugada
si insistimos un poco. (P.Casaldáliga)

 

Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,

gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo

debajo de las latas con lo puesto y aullando,

y madres que a sus hijos no peinan a diario,

y padres que madrugan y no van al teatro.

Adornar al humilde poniéndole en el hombro

nuestro verso; cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.

Asediar usureros y con rara paciencia convencerles

sin asco.

Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;

ser buzo una semana, visitar los asilos,

las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,

danzar en las leproserías.

Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,

que al corazón le llega poca sangre. (Gloria Fuertes)

 

 

Los portadores de sueños

"En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.  

La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.

…..

Son peligrosos - imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos - imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.

….
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoíris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías. "(Gioconda Belli)

Y en la conclusión de sus palabras citó esta frase de Mahoma:

Si el fin del mundo te encuentra con una semilla en la mano tu obligación es sembrarla (Mahoma)

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