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miércoles, 17 de enero de 2018
Celebrando al P. Luis y su prolongación en el tiempo
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Últimos días de su vida mortal.

 

En Semana Santa el P. Luis cae enfermo y sus últimos días coincidirán con la conmemoración de la muerte y resurrección de Jesús.

Muere por un acto supremo de caridad. El día de San José de 1721, pasan por Villafranca unos soldados. Uno de ellos enfermo de tabardillo (tifus), que recoge en su casa, asea, cuida y acuesta en su propia cama.

A pesar de la fiebre que le producía su enfermedad se esforzó todo lo que pudo en las celebraciones propias de estos días: Oficios divinos y procesiones. En la tarde del Viernes Santo, asistió por última en la ermita de la Soledad al acto del descendimiento y acompañamiento del Santo Entierro hasta la iglesia parroquial.

Desde ese día la fiebre se apoderó de él y su estado se agravó tanto que se perdieron las esperanzas de su vida. Sin embargo, pudo sentir el gozo de la Pascua y en la madrugada del viernes 18 de abril, después de recibir los Santos Sacramentos y despedirse de los suyos entregó su alma al Creador.

Sus últimas palabras para las hermanas cuando van a despedirlo son: “Para tenerlo todo sobrado, deben contentarse con poco”.

 

Los colegios de Villafranca, Baena y Priego de Córdoba, surgidos de la obra del P. Luis, son su prolongación en el tiempo, su perspectiva de futuro... Recordamos el párrafo profético, con el que nuestro Fundador inicia las Constituciones que da a las Hermanas. 

 

"Y porque tengo gran confianza en Dios Ntro. Señor, que para mayor gloria suya y de su Stma. Madre se ha de lograr mi primera intención de que permanezcan dichas seis doncellas enseñando a la juventud, como dicho es; y que después de las nombradas, han de ir sucediendo otras aptas para dicha enseñanza; es mi voluntad que guarden las leyes siguientes, sin que les obligue a culpa así ellas como la pena, que su quebrantamiento le asignare. Y son como sigue:"

Él dice que inicia su tarea apostólica con seis hermanas y vislumbra su proyección en el futuro. Hoy, en el siglo XXI, esta tarea apostólica que él inicia, se continúa, en unión con otras comunidades fundadas por el P. Cosme y con la unión de dichas comunidades en 1919, por la orientación recibida del Obispo de Córdoba, D. Ramón Guillamet y Comá y la inestimable docilidad de la M. Amalia Cea del Sagrado Corazón.

Hoy, las hermanas de la congregación que vivimos en España, Venezuela y Colombia caminamos hacia ese futuro con gran confianza, ilusión y grandes inquietudes, para que la obra de nuestros queridos fundadores siga viva y siendo presencia del Reino en nuestras sociedades.

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