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Mi pequeño tesoro
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- Por: Inma Luna Cejudo, monitora
Educar en un campamento urbano

“Grande, no quiero hacerme grande  y morir por dentro.

 Creceré pero no me haré grande eso es lo que hay”

 

   Al llegar a casa lo primero que he hecho ha sido colgar el silbato, seguro que si los niñ@s me hubieran visto, como mínimo, me hubieran aplaudido. Sin embargo, yo no he podido evitar que se me saltaran las lágrimas al hacerlo. Han sido ocho días inolvidables. Ocho días que merece la pena rememorar para dar a conocer el pequeño tesoro que ha escondido este campamento de verano en Villafranca de Córdoba.

  El pasado día 10 Sor Ángeles Martín nos recibía en la Escuela Hogar de Villafranca con las puertas abiertas. Poco a poco fuimos llegando los niñ@ y las monitoras de los diferentes colegios que la Congregación Hijas del Patrocinio de María tiene en Córdoba, Baena, Lucena, Priego, Vélez- Málaga y Madrid. Todos llegábamos cargados de ilusión. Inmediatamente, se nos fueron asignando las habitaciones por lugar de procedencia. La hora de comer nos pilló en pleno alojamiento. Después de un rico almuerzo y un breve tiempo de descanso nos fuimos a la piscina. Fue allí, donde fueron desapareciendo los nervios y donde fuimos dándonos a conocer a tantas y tantas caras nuevas.

  A continuación, nos dividimos en grupos de colores. Cada grupo inventó un nombre y un grito de guerra que lo identificara. De esta forma el equipo rojo pasó a llamarse Los Piratas y cada mañana nos saludaban bajo el grito: “¿Quiénes somos? Los Piratas”. El equipo verde fue renombrado como Green Cracks con el grito: “Green Cracks: Ei!”. El azul como los Barba Azules y gritaban en la izada de bandera: “Arriba el atún, Ar! Ar!”. Los Innombrables fueron los amarillos: “¿Quiénes somos? Los Innombrables, ¿Qué vamos a hacer? Ganar, ganar, ganar”. Por último, el equipo naranja, Los combinaos, saludaban y despedían el día con una pequeña melodía: “El único grupo ganador Los Combinaos, Los Combinaos…, el único grupo ganador Los Combinaos… es el mejor, ¡Sí, señor!. El día terminó con la primera velada del campamento donde pudimos bailar, cantar y realizar los primeros juegos.

  El sábado abrieron el día los niñ@s muy madrugadores, apenas dieron lugar a que se les despertara, ell@s solos fueron bajando. Después de la izada de bandera, la oración y el desayuno daban comienzo los diferentes oficios por grupos de colores. Mientras a unos les tocaba comedor o vajilla, a otros les tocaba bienestar, zonas comunes o liturgia.  Es muy positivo ver como una colonia de verano crea hábitos con los que el niñ@ adopta diferentes responsabilidades con las que contribuye a mantener el lugar de convivencia limpio y ordenado.

  Después de los oficios era el tiempo del taller de formación o de naturaleza. En ellos se le ha hablado de valores como la amistad, la justicia, la paz, la solidaridad, el amor, el cuidado por la tierra o la convivencia fraterna. De forma lúdica, lejos de la seriedad que propicia un aula, han podido reflexionar diferentes valores cristianos y, lo más importante, ponerlos en práctica en la convivencia diaria con sus nuevos compañeros y amigos.

  A medio día daban comienzo los talleres de la mañana: arte natural (donde los niñ@s hacían pulseras, collares…), juegos acuáticos, pintura de camisetas y los talleres de baile y fiesta donde preparaban la velada de la noche. Por la tarde los talleres eran: manualidades, relajación, repostería, reciclaje y maquillaje y peluquería. En todos ellos hemos podido ver la creatividad e imaginación de los muchach@s, han llegado hacer verdaderas obras de arte. Entre medias siempre un ratito de piscina y tiempo libre.

  El domingo fue un día sumamente especial. Comenzamos con la eucaristía donde todos pudimos compartir la palabra de Dios y darle gracias por habernos llevado hasta allí y conocernos. Fue también el día de visita de los padres. Este día de fiesta concluyó con la gymkana más sucia de la historia. Los niñ@s debían de ir pasando una serie de pruebas (papiroflexia, la telaraña, Arguiñano, la bomba…) en el menor tiempo posible, el resultado más inmediato fue el aspecto tan sucio con el que acabaron las pruebas los participantes y las organizadoras. Sin lugar a dudas, fue el día que más tiempo y trabajo llevó el aseo personal.

  El lunes transcurrió como un día normal, es decir, se realizaron los oficios, los talleres, se fue a la piscina y se tuvo velada por la noche. Sin embargo, el martes… el toque de diana sorprendía a los muchach@s a las seis y media de la mañana. Bueno, más que el toque de diana, los irritantes silbidos de las monitoras fueron los culpables de tan agradable despertar. El madrugón principalmente se debió al estado en que las monitoras nos encontramos el día anterior algunas habitaciones y los cuartos de baño. Lo primero que hicieron los niñ@s fue un poco de ejercicio para despejarse antes de ponerse a limpiar sus habitaciones y las zonas comunes a fondo.

  El martes también fue el día en que nos recibieron tres concejales del Ayuntamiento de Villafranca en la casa de cultura. En esta visita los niñ@s tuvieron la oportunidad de realizar una entrevista donde pudieron conocer a grandes rasgos la historia, la vida, las actividades y curiosidades de este pueblo del Alto Guadalquivir. Tuvieron un comportamiento ejemplar y fue muy emocionante ver como recibieron su papel de periodistas por un día. También, a la salida y la entrada, tuvieron ocasión de continuar sus entrevistas con los lugareños que a su paso iban encontrando. En la casa de cultura, los concejales nos invitaron a ir al cine ambulante por la noche. Así que el martes fue un día completito, los niñ@s acabaron rendidos, esa noche hubo pocas bromas y mucho sueño.

  El miércoles, fue el día que fuimos al Parque Acuático de Villafranca. Los niñ@s disfrutaron muchísimo con las atracciones acuáticas. Para terminar el día, el Ayuntamiento de la localidad nos permitió utilizar algunas de sus pistas deportivas donde pudimos jugar un partido de fútbol. También fue un día ajetreado este así que tampoco tardaron mucho en dormirse. El jueves, fue un día normal, pero al llegar de la piscina los niñ@s se encontraron con la primera sorpresa del día: la guerra de globos. La segunda sorpresa los aguardaba tras la cena, se trataba de la noche del terror. Algunos no pudieron resistir el miedo y tuvieron que abandonar la actividad, pero los más valientes aguantaron todas y cada una de las fantasmadas que las monitoras habían preparado.

  El viernes visitamos la capilla del Padre Luís, después de una oración y de conocer más de cerca la casa de uno de los fundadores de la congregación nos hicimos las fotos de grupo y una última lectura de las cartas de nuestro buzón.

 Pero el viernes era, también, el día de la despedida. El día de hacer la maleta para marchar el sábado. Un día raro, especial, triste… el día en que los niñ@s no tienen más remedio que comenzar a despedirse, intercambiar direcciones y teléfonos… el día en que se dan cuenta que en los últimos días se han creado lazos muy estrechos de amistad. El día en que descubren el pequeño tesoro que les ha dejado esta colonia de verano.

  Personalmente considero que ha sido una experiencia muy gratificante. Después de haber pasado estos días de convivencia con los niñ@s, monitoras y religiosas me gustaría darles las gracias  porque para mí fue un verdadero placer compartir esta vivencia con todos ellos… Pero sobre todo me gustaría darle gracias a Dios porque me consta que no se ha tomado ni un solo minuto de vacaciones. Antes de marchar para Villafranca me obsequió con el gran tesoro de la VIDA y una vez  allí puso ante mí 53 pequeños tesoros, cada uno encerrado en la SONRISA de los 53 niñ@s que han tenido la oportunidad de participar en este campamento.

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